La política española de la Oca


TONI AYALA (texto y foto)

La política española se ha convertido en el tradicional Juego de la Oca, que tiro porque me toca.

Según el reglamento de este juego de mesa, cada jugador avanza su ficha por un tablero en forma de espiral con 63 casillas con dibujos. Dependiendo de la casilla en la que se caiga, se puede avanzar o por el contrario retroceder, y en algunas de ellas está indicado un castigo. En su turno, cada jugador tira dos dados (o uno dependiendo de las distintas versiones del juego) que le indican el número de casillas que debe avanzar. Gana el juego el primer jugador que llega a la casilla 63, “el jardín de la oca”.

En principio, la primera versión fue un juego de mesa que le regaló Francisco I de Médici de Florencia a Felipe II de España entre 1574 y 1587. Pero, el ejemplar más antiguo que se conoce de este juego data del 1640 realizado en madera de origen veneciano. Ahora bien, las primeras versiones comerciales del juego aparecieron en la década de 1880.

De entre las casillas del juego, la más interesante desde el punto de vista de la comparativa con la política española actual es la de la Oca. Se encuentra normalmente ubicada en las casillas 1, 5, 9, 14, 18, 23, 27, 32, 36, 41, 45, 50, 54, 59 y 63 (jardín de las ocas).

Cuando se cae en una de estas casillas, se avanza hasta la siguiente oca y, se vuelve a tirar el dado. Tradicionalmente, en ese momento, se dice: “De oca a oca y tiro porque me toca” (o “De oca en oca y tiro porque me toca”).

En ciertas versiones también hay que fijarse en los picos de las ocas, si están hacia delante, hay que seguir hacia adelante, pero si el pico está hacia atrás, hay que retroceder. O puedes quedarte en el sitio que estás si la casilla tiene un número impar.

Pues bien, la política española ha entrado en una espiral de “oca en oca”, que empezó con la moción de censura contra el entonces líder del PP y presidente español, Mariano Rajoy. La ganó Pedro Sánchez, líder del PSOE, quien tiró los dados otra vez y decidió adelantar las elecciones. En pocos meses, pasamos de la moción a unos comicios generales. De oca en oca.

No solo eso, sino que las elecciones del 28 de abril tienen una segunda vuelta en forma de elecciones municipales, europeas y, en algunos casos, autonómicas. De nuevo, los dados decidieron ir de la casilla del 28-A a la del 26-M. Otra vez, de oca en oca.

Pero, la política española no tiene suficiente. El juego continúa. Aún no se ha completado el círculo. Para llegar a la casilla 63, al llamado “jardín de la oca”, hay que tirar de nuevo los dados y convocar elecciones, otra vez, en Catalunya. Es decir, de oca en oca y tiro otra vez porque me toca.

Al llegar a la casilla del 28-A se tiraron los dados para llegar a la casilla del 26-M, una jugada necesaria para acabar de configurar los pactos post-electorales que llevará a cabo Pedro Sánchez para poder gobernar. Este juego de la Oca conecta las diferentes casillas y, en este sentido, las elecciones municipales en el área de Barcelona (y, en la capital, sobre todo) son muy importantes.

Hay que despejar incógnitas, como saber si la remontada del PSC en las generales se afianza en las municipales, o si el zarpazo de ERC a JxCat se reproduce en clave local. Y, después de esto, ya hay quien pide tirar los dados otra vez, como Pedro Sánchez, para saber qué pasaría ahora en unas nuevas elecciones catalanas.

De oca a oca y tiro porque me toca.


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