El mapa del 26-M


TONI AYALA (texto y foto)

Empieza otra campaña electoral, cuando aún estamos en plena resaca de las elecciones generales del 28-A. En realidad, no da comienzo una sola campaña del 26-M, sino que la del 26 de Mayo es una campaña de campañas.

No solo es una campaña de campañas porque coincidan en el mismo día las elecciones municipales y las europeas (incluso, las autonómicas en algunas comunidades), sino porque el mapa electoral y sociológico de España ha cambiado tanto desde las últimas municipales de 2015 que parece como si, en realidad, se estuviera decidiendo el futuro de la próxima generación.

¿Qué ha pasado desde el 24 de mayo de 2015? ¿Por qué ha cambiado todo tanto no solo en España, sino en Europa?

La corrupción

La candidata del PP a la alcaldía de Valencia hace cuatro años fue Rita Barberá, quien falleció en noviembre de 2016. Dos meses antes, el 12 de septiembre, el Tribunal Supremo había decidido abrir una investigación penal por un presunto delito de blanqueo de capitales en su etapa de alcaldesa en la capital valenciana. Por su parte, la candidata del Partido Popular en Madrid fue Esperanza Aguirre. El 24 de abril de 2017, presentó su dimisión como concejal del Ayuntamiento de Madrid tras el ingreso en prisión de su mano derecha Ignacio González González por su implicación en el caso de desvío de fondos públicos en la Operación Lezo. Un año después, a raíz de la crisis política desatada por el caso Gürtel, el 1 de junio de 2018 se votó la moción de censura contra el presidente Mariano Rajoy (PP), con 180 votos a favor, 1 abstención y 169 votos en contra.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se convirtió en el primer presidente español que no era diputado desde que se restableció la democracia en 1977. Meses después, convocó elecciones anticipadas, un 28 de abril de 2019, que vencieron los socialistas frente a los tres partidos de la derecha (PP, Ciudadanos, Vox).

El 1 de Octubre de 2017

Desde la crisis del Estatut de Catalunya de 2010, se venían sucediendo las manifestaciones cada vez más multitudinarias en la Diada de Catalunya a favor de la independencia. Siete meses antes de las elecciones municipales de 2015, se había celebrado -sin incidentes- la consulta independentista no vinculante del 9-N. En los comicios municipales de hace cuatro años, el candidato del PP a la alcaldía de Sevilla fue ni más ni menos que Juan Ignacio Zoido, quien, meses después, ya como ministro de Interior del Gobierno de Mariano Rajoy, lideró la acción policial para intentar evitar el referéndum del 1 de Octubre de 2017 y, también, la implantación del artículo 155 en Catalunya. Hoy, el juicio a los líderes del Procés independentista ocupa aún la escena política de España. Muchos de aquellos protagonistas lo serán, también, en las elecciones del 26 de Mayo, como Carles Puigdemont, quien ha presentado candidatura a las europeas.

La ironía es que Puigdemont y Zoido se podrían encontrar, ahora, cara a cara en el corazón de Europa, ya que el ex-ministro de Interior ocupa el número 4 de las listas europeas del PP, puesto que dejó libre el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, tras su marcha a Ciudadanos.

La ultraderecha

Sin hacer valoración de los discursos de los partidos que concurrieron a las elecciones de 2015, tras aquella votación, se pudo observar que en el mapa electoral resultante no había ni rastro de la ultraderecha. Y es que la emergencia de Vox se produjo en las elecciones autonómicas andaluzas de diciembre de 2018. En los comicios del 28 de abril de 2019, Vox obtuvo por primera vez representación en el Congreso y es de esperar que consiga concejales en varios municipios españoles en las elecciones del 26-M.

En clave europea, el auge de los partidos de la ultraderecha es común a otros países, como Italia.

Mapa electoral tras las municipales de 2015. / Wikipedia

Barcelona 

Tan solo dos candidatos (Jaume Collboni, en el PSC; y Ada Colau, en Barcelona en Comú), repiten en las elecciones municipales de Barcelona respecto a las de 2015. El mayor cambio lo ha experimentado la antigua CiU, quien había llegado a gobernar la ciudad con Xavier Trias. No solo no repite Trias, sino que CiU ya no existe como tal. Ha pasado de ser partido de gobierno a desaparecer por partida doble: tanto Convergència como Unió (CDC y UDC) se han transformado en otras siglas y proyectos.

Como en las últimas elecciones, se repite el caso de un candidato que está en prisión preventiva por el Procés, Joaquim Forn, quien liderará la candidatura de JxCat. El antiguo hombre fuerte del gobierno de Trias se enfrentará a un antiguo hombre del socialismo municipal de Pasqual Maragall, su hermano Ernest, quien no se presenta por los socialistas, sino por los independentistas republicanos de ERC, una de las favoritas.

Si una cosa se ha demostrado en la política municipal de cara a estas elecciones es que de nada sirven las primarias de los partidos para elegir a sus candidatos, puesto que se han primado otro tipo de estrategias para acabar escogiendo a los jefes de cartel (entre las víctimas, Neus Munté o Alfred Bosch). En este contexto, también ha aparecido la figura de Manuel Valls, un ex-primer ministro de Francia que quiere ser alcalde de Barcelona.

En cierta manera, la capital de España durante estas elecciones municipales será Barcelona y no Madrid. El resultado que se produzca no solo en la capital catalana, sino en el llamado cinturón rojo metropolitano, va a ser muy importante para acabar de configurar las alianzas o pactos tras las elecciones generales del 28-A.

Por primera vez, los comicios generales en Catalunya los ganó un partido independentista (ERC), quien aspira no solo a la alcaldía de Barcelona, sino a ocupar la presidencia de la Generalitat de Catalunya, donde ahora gobiernan con JxCat, pero con Quim Torra de president.

Barcelona es importante, porque representa la segunda vuelta del 28-A, pero no es más que la previa de la tercera vuelta: las futuras elecciones autonómicas catalanas.

 

 

 


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