La novia de Venezuela


TONI AYALA (texto y foto)

En Venezuela han pasado muchas cosas, pero una de ellas es la manifestación, en estado puro, de la desigualdad social. La clase media parece haber desaparecido en un país donde el salario mínimo ronda los cinco dólares al mes, con lo que la mayoría de los venezolanos se las ingenian como pueden para comprar alimentos.

El Fondo Monetario Internacional considera que cerca del 90% de la población de Venezuela se puede considerar ya que vive en la pobreza y calcula que la inflación llegará a 10 millones por ciento este año.

Los venezolanos con más suerte son los que reciben dinero de familiares que viven en el extranjero. Según la ONU, más de 2,3 millones de venezolanos han emigrado del país desde 2014. También tienen suerte aquellos venezolanos que reciben su salario en otras monedas.

Pero, los más afortunados son los ‘boligarcas’, es decir, aquellos que se han enriquecido con la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, pese a que, desde 2013, la economía venezolana se ha reducido en más de la mitad.

Mientras la mayoría de venezolanos las pasan canutas para alimentarse, también existe esta minoría que tiene acceso a quesos gourmet o caviar. Por una pierna de jamón ibérico pagan, sin dudarlo, cerca de 2.000 dólares.

En este contexto de desigualdad, no es extraño que, según ha publicado en Twitter el escritor y general retirado del ejército venezolano Carlos Peñazola, la reciente boda de la hija de la mano derecha de Nicolás Maduro haya durado dos días y haya costado la friolera de 16 millones de dólares.

Según Peñazola, el paradisíaco archipiélago de Los Roques, a 160 kilómetros de Caracas, habría sido el enclave elegido por Daniela Cabello, hija del presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, para casarse con Omar Acedo.

El novio es cantante y es evidente que han conseguido dar el cante con su boda. Según el general, el aeropuerto estaba lleno de jets privados. Gente rica que se lo pasaba bien rico en la celebración del fastuoso enlace, a juzgar por la descripción de Peñazola.

Es evidente que cada uno puede casarse como quiera, con quien quiera y donde quiera. E incluso se puede gastar todo el dinero que quiera si lo tiene. Pero, sin duda, esta boda es la metáfora perfecta de lo que es hoy Venezuela y, además, una advertencia de lo que puede convertirse cualquier país vencido por la desigualdad social más extrema.


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