Cartel de bienvenida a la República de Whangamomona

El Día de la República


TONI AYALA (textos)

El Día de la República no hace referencia a la declaración unilateral de independencia aprobada por el Parlament de Catalunya, por 70 votos a favor, 10 en contra y dos abstenciones, el 27 de Octubre de 2017. Aquel texto establecía la República Catalana como «Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social». 

Pero, no, qué va. El llamado Día de la República se celebra cada mes de enero desde hace ahora 30 años en Whangamomona, por lo que nos dirige la mirada hacia este pequeño municipio del distrito de Stratford, en la región de Manawatu-Wanganui de Nueva Zelanda. 

Los primeros colonos llegaron a la zona y empezaron a establecer la población de Whangamomona en 1895. No eran muchos. De hecho, atravesaron por muy malos momentos, por ejemplo, cuando perdieron a 51 hombres en la Primera Guerra Mundial y, tras el conflicto bélico, sufrieron una gran inundación en 1924.

Pero, la ciudad se recuperó con la llegada de la línea ferroviaria en 1933 y la electrificación en 1959. Aunque solo fue un espejismo, ya que volvieron los malos tiempos, hasta el punto que la escuela del pueblo tuvo que cerrar en 1979. Y nueve años después se quedaron sin oficina de correos.

El conflicto

Pero, en 1989, cuando se rediseñaron los límites de los consejos regionales, el Gobierno obligó a Whangamomona a formar parte de la región de Manawatu-Wanganui. Los residentes se opusieron, ya que querían seguir siendo parte de la Región de Taranaki.

Como no estaban de acuerdo con aquella decisión impuesta desde fuera, ese mismo año declararon, de forma totalmente unilateral, la Independencia.

Oficialmente, se erigieron en la “República de Whangamomona” y establecieron el primer Día de la República, sin que el Gobierno neozelandés enviara a los policías antidisturbios ni tampoco sin que ningún dirigente whangamomonaniano fuera encarcelado o tuviera que exiliarse. Tampoco se aplicó ningún artículo 155.

Aunque el movimiento comenzó como una protesta puntual, la población ha continuado celebrando el Día de la República una vez al año, durante el cual se lleva a cabo una votación para presidente. La independencia, aunque no fue reconocida oficialmente por nadie, a parte de los habitantes de Whangamomona, ha acabado por traer la prosperidad a la ciudad.

Efectivamente, el Día de la República ha terminado siendo, al mismo tiempo, un festival local que atrae a centenares de visitantes de toda la Isla Norte de Nueva Zelanda y, por lo tanto, deja dinero en la ciudad. Sería algo así como el equivalente del Mobile World Congress para Barcelona, pero sin las huelgas de transporte. 

En 2001, la celebración se convirtió en bienal. Pese a que la “República de Whangamomona” se declaró de forma unilateral un 1 de noviembre de 1989, ahora, ese día de la independencia se ha trasladado al mes de enero para aprovechar el clima de verano que hay en las Antípodas en esta época del año. No se puede ser más práctico.

La cosa no acaba aquí. Desde la proclamación de la Independencia ha habido seis presidentes de la “República de Whangamomona”. Uno de ellos, Billy Gumboot the Goat (1999–2001), ejerció el cargo durante 18 meses, hasta su muerte.

Lo curioso es que era una cabra y se especula con que se comió las papeletas de los otros rivales para ganar las elecciones. Tras su inesperado fallecimiento, le sucedió Tai the Poodle hasta 2004, pero este caniche del dueño de un bar de la ciudad tampoco tuvo una presidencia apacible, ya que fue atacado por un mastín.

Se dice que fue una pelea típica de perros, pero las malas lenguas especulan con que fue un intento de asesinato del presidente de la “República de Whangamomona”. Es decir, un magnicidio en toda regla. Aunque sobrevivió al ataque, el caniche Tai ya no fue apto para el servicio público y murió en 2010.

Pero, no todos los presidentes y presidentas de esta curiosa República independiente de Nueva Zelanda son animales. El último dirigente, elegido el pasado 19 de enero, es John Herlihy, quien ha conseguido la reelección tras acceder al cargo por primera vez en 2017.

Incidentes en las últimas elecciones

La verdad es que las últimas elecciones han sido también cuanto menos curiosas. Herlihy se enfrentó a un oso de peluche, llamado Maketoni; a la cacatúa Sherman; a la oveja Eunice; al exéntrico Griff Robb (quien propuso en su programa electoral potenciar el turismo marítimo pese a que Whangamomona es una nación sin litoral), entre otros aspirantes.

Según las crónicas del último Día de la República, hubo controversia en las elecciones porque desapareció el candidato Eunice, la oveja, y, textualmente, se sospecha que alguien la sacrificó, puesto que “se vendían sándwiches de cordero en la barbacoa de la República”.

Sea como sea, Whangamomona lleva viviendo, a su manera, como República independiente durante 30 años. Y, precisamente, desde que decidió erigirse de forma unilateral en nación soberana -en el hotel hacen control de pasaportes- ha prosperado más que nunca.

Hoy en día, es una parada ineludible en la ruta de la Forgotten World Highway (Autopista del Mundo Olvidado) con un famoso festival que atrae turismo y prosperidad. Gracias a la independencia, ya no están en peligro ni la oficina de correos ni la continuidad de la escuela.


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