Operación Sosípolis


TONI AYALA (texto) / MIQUEL FUSTER (dibujo)

Según los mitos, historias y leyendas que nos han llegado de la Antigua Grecia, Sosípolis (significa ‘salvador de la ciudad o del Estado’) fue un héroe-bebé que ayudó a los eleos cuando fueron atacados por los arcadios. Su madre lo entregó a los generales eleos para que lo pusieran a la cabeza de su ejército. Tan solo era un bebé, pero, cuando se acercaron los arcadios, Sosípolis se convirtió en serpiente y los puso en fuga.

En España, hemos tenido una nueva polémica, según la cual el general del PP, Pablo Casado, pediría otro sacrificio a (una parte de) las madres. En este caso, a las mujeres embarazadas inmigrantes. Para combatir lo que él llama el “invierno demográfico” español, el Partido Popular habría propuesto, según han denunciado varios colectivos de mujeres, convertir a los niños recién nacidos en los Sosípolis españoles y, a sus madres, en las sufridas mujeres que se sacrifican por el Estado.

Para luchar contra la baja natalidad en España, el PP querría impulsar una Ley de Apoyo a la Maternidad. Una de las medidas que contendría sería, según han denunciado estos colectivos, que las mujeres sin papeles que den en adopción a sus hijos no sean expulsadas de España de inmediato. Es decir, la madre se podría quedar en el país que contribuye supuestamente a salvar del bajo número de nacimientos si, a cambio, prescinde de su hijo. Casasado, indignado, ha tildado este escenario de “barbaridad”. Pero, el lío ya estaba servido.

El niño, según esta lógica, tendría que entrar en el seno de una familia de nacionalidad española, ya que la madre biológica solo quedaría blindada durante un tiempo y no de por vida, es decir, podría ser expulsada del país más adelante. Simplemente, este trámite se retrasaría por sus servicios al Estado y gracias al haber dado a luz a un (o una) Sosípolis.

No es extraño que esta supuesta propuesta haya provocado un alud de reacciones en contra equiparando a sus ideólogos a “secuestradores de niños” sin ningún tipo de humanidad. En la práctica, incluso podría dar pie a un tráfico de niños organizado, puesto que las mafias que se lucran con los inmigrantes podrían subir el precio por las mujeres embarazas o, incluso, fomentar los embarazados antes de que pagaran el pasaje en patera a España.

Por naturaleza, los padres cuidan de sus hijos recién nacidos. Lo hacen los humanos y hasta la mayoría de los animales. Una iniciativa como esta, de llevarse a cabo, cambiaría esta regla, puesto que situaría al niño o a la niña como la llave para salvar a su madre inmigrante de la expulsión inmediata del país a cambio de dar en adopción a su hijo o hija.

Tras la polémica, Pablo Casado ha tildado de fake news esta supuesta propuesta del Partido Popular. Según ha aclarado, la intención es que las mujeres inmigrantes en situación irregular que quieran dar en adopción a sus hijos no sufrirán las consecuencias de no tener papeles, ni serán objeto de persecución administrativa por destaparse su situación irregular. Es decir, no se iniciará un procedimiento de expulsión por dar en adopción a sus hijos. Si esto es así, el efecto llamada podría ser el mismo, aunque la madre acabe teniendo más protección, puesto que si quisiera dar su bebé en adopción, no sería expulsada. 

Lo que realmente pretende el PP, según Casado, es proteger a las mujeres en situación irregular que se encuentran en esos casos y salvaguardar al bebé, para que no sea abandonado.

Según ha afirmado Casado,  la intención del PP sería que “las mujeres que decidan dar en adopción a sus hijos y estén en situación irregular, tengan garantizada la confidencialidad de su situación y de su identidad para que no se pueda iniciar un expediente de expulsión”.

Sea como sea, sin duda, la política española se está superando día tras día. Está claro que estas próximas semanas, hasta las elecciones del 28 de abril, van a ser muy intensas en informaciones y contra informaciones, en dossiers y contra dossiers para intentar desacreditar a los adversarios. Los partidos admitirán y desmentirán propuestas según la reacción que provoquen. Los ataques de unos contra otros serán continuos y los golpes bajos, también.

Pero, en el centro de esta polémica está un colectivo muy vulnerable, el de las madres inmigrantes sin papeles embarazadas. Seguramente, no serán las únicas víctimas de la campaña, con o sin fake news.

Ahora bien, aún estamos en precampaña, pero esta polémica sobre este supuesto intento de Sosípolis presuntamente salvapatrias a costa de las madres inmigrantes y de sus hijos acerca cada vez más a España a esa sociedad que George Orwell describía en su novela 1984 y que ponía los pelos de punta:

“¿Empiezas a ver qué clase de mundo estamos creando? Es lo contrario, exactamente lo contrario de esas estúpidas utopías hedonistas que imaginaron los antiguos reformadores. Un mundo de miedo, de tormento, un mundo de pisotear y ser pisoteado, un mundo que se hará cada día más despiadado. El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor. Las antiguas civilizaciones sostenían basarse en el amor o en la justicia. La nuestra se funda en el odio. En nuestro mundo no habrá más emociones que el miedo, la rabia, el triunfo y el autorrebajamiento, todo lo demás lo destruiremos, todo».


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